Poemas de Alan Román Méndez

Creedence Clearwater Re/View

Creedence Clearwater Revival
me recuerda muchísimo a mi padre.

Creedence es un paso activo a la memoria
nos recuerda el pasado
que debemos tener en los oídos.

El amanecer entre cuerdas
desde El Cerrito hasta las raíces de lechuga
la voz cadenciosa, líquida y espesa de John Fogerty
el pasto entre los dedos de los pies
vacas, borregos y cerdos caminando
nuestros pasos con sabor a estiércol
el ritmo de inequívoco de la naturaleza
andar hasta cansarnos 
comer hasta dormir
y sonreír
       con el viento claro
       con las cosquillas de rocío
       con los problemas lejos
       asomándose a veinte
       o treinta
       años

Desde los ecos del bajo
de las gotas de lluvia sobre la tierra soleada
desde los miles de dólares que no le faltan a Mary
los abrazos que sí le faltan a Vietnam.

Creedence es ese pasado que nos endeuda hoy
que no tocamos
que no asimos con manos lentas.

Ese pasado que nos debe doler en el estómago
y el que nos sabe a fresas salvajes,
esos campos que debemos extrañar hasta las lágrimas
y el cansancio de arrear el ganado,
esas impotencias heredadas
muertes constipadas
y las que nos aceleran la sangre
que sin importar nombres hay que celebrarlas. 

Somos/Soy nieto desafortunado
porque no respiré el rancho
ni bebí a trabas leche bronca
ni corrí por el pasto descalzo
de los terrenos de mi padre
que mi padre no tenía
sino su padre
y que mi padre no me mostró
porque nunca lo conocí.

En tu jardín

Ahora hay tantas bugambilias en el suelo
que perdimos nuestros pasos.

Las personas que fuimos
en los tianguis, en los garajes
y los nuevos desconocidos que somos.

Las bugambilias podrían florecer solas
y lo hicieron
podrían salir de entre nuestros huecos
escupimos y masticamos hadas moradas
nuestros bolsillos eran invernaderos
nuestras costillas raíces. 

Nacieron tantos pasos de ti
que pusiste sillas para todos los descansos
que nunca tomamos
que no reconocemos.

Volvemos a ser nosotros
cuando el silencio te recuerda
esos pasos que masticaste. 

Nuestras nucas apenas pueden la cabeza
y nuestros hombros no levantan las anécdotas
que contaremos cuando callemos.
Caminaste demasiadas millas sin palabras
tus oídos se han acostumbrado demasiado al silencio.

Las personas que no alcanzamos a ser
los fraudes de nuestra esperanza
se nos salieron de los bolsillos
no se respiran entre bugambilias.

Los pasos que nacieron de ti
no regresarán para presentarse.

Ahora
tienes el jardín lleno de sillas
que jamás volveremos a llenar.

-Alan Román Méndez nació en Mexicali, Baja California. Sus textos han sido publicados por las revistas El Septentrión, Tierra Adentro y Sputnik. Cada día se siente menos poeta y más cómodo con la poesía.

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